Odio la nostalgia, niego los
recuerdos, temo a la tristeza.
Huyo de la pena, me escondo cada noche, solo soy dolor.
Hablo con la nada, cuento mis desgracias, escucho a mi silencio.
Me río de mi llanto, desprecio a mi pesar, sufro soledad.
Trato de olvidar, trato de vivir, no mirar atrás
Supongo que este trance no va a ser eterno, como el tiempo.
Ese tiempo, viejo maestro de castigos y de olvidos.
Huyo de la pena, me escondo cada noche, solo soy dolor.
Hablo con la nada, cuento mis desgracias, escucho a mi silencio.
Me río de mi llanto, desprecio a mi pesar, sufro soledad.
Trato de olvidar, trato de vivir, no mirar atrás
Supongo que este trance no va a ser eterno, como el tiempo.
Ese tiempo, viejo maestro de castigos y de olvidos.
Hoy han enterrado en Pola a una de las mejores personas que he tenido la gran suerte de conocer. Y por supuesto, de presumir de haber sido familiar mio. Una persona que se distinguió por tener siempre un caracter amable, por llevar una sonrisa como bandera, y por ser siempre servicial y atento con todos.
La muerte sorprende en ocasiones, y piensas que gente que tiene una vitalidad imponente no les alcanzará la parca. Pero todo, absolutamente todo en esta vida tiene un final. Y ayer fue el suyo. Hoy me gustaría vivir en Asturias o en León. En Avilés o en la Pola de Gordón. Y no por funerales ni por hostias. Cada cual gestiona el dolor como considera oportuno. Me gustaría estar allí por tener cerca a la gente que se apellida como yo.
Tengo varios recuerdos, pero el que perdudarará es el que tengo yendo a por vino a Valdevimbre.
Descansa en paz.

Preciosa dedicatoria. Lo siento. Un abrazo, Héctor.
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