18 de febrero de 2012

Lux perpetua


Odio la nostalgia, niego los recuerdos, temo a la tristeza.

Huyo de la pena,  me escondo cada noche, solo soy dolor.

Hablo con la nada, cuento mis desgracias, escucho a mi silencio.

Me río de mi llanto, desprecio a mi pesar, sufro soledad.

Trato de olvidar, trato de vivir, no mirar atrás

Supongo que este trance no va a ser eterno, como el tiempo.

Ese tiempo, viejo maestro de castigos y de olvidos.


Hoy han enterrado en Pola a una de las mejores personas que he tenido la gran suerte de conocer. Y por supuesto, de presumir de haber sido familiar mio.  Una persona que se distinguió por tener siempre un caracter amable, por llevar una sonrisa como bandera, y por ser siempre servicial y atento con todos.

La muerte sorprende en ocasiones, y piensas que gente que tiene una vitalidad imponente no les alcanzará la parca. Pero todo, absolutamente todo en esta vida tiene un final. Y ayer fue el suyo. Hoy me gustaría vivir en Asturias o en León. En Avilés o en la Pola de Gordón.  Y no por funerales ni por hostias. Cada cual gestiona el dolor como considera oportuno.  Me gustaría estar allí por tener cerca a la gente que se apellida como yo.

Tengo varios recuerdos, pero el que perdudarará es el que tengo yendo a por vino a Valdevimbre. 

Descansa en paz. 

1 comentario: