Domingo para más señas. Todo hacia prever que iba a ser un día bonito. Me desperecé, lavé mi cara en dos ocasiones (siempre lo hago así) y me comí dos tostadas, sin nada, las mojo en la leche. Últimamente como pan bimbo y luego un plátano o pera, dependiendo de lo frescas que estén las frutas.
Me volví a lavar la cara, pero esta vez, con mi exfoliante Effeclair. Me puse mis ropas playeras, más exquisitas, y me dirigí hacia la calle. Subí por la parte más oriental de la plaza constitución y me encaminé hacia el colegio María Montesori, donde ejercí mi derecho a voto. Retrocedí sobre mis pasos, y me senté en mi Peugeot 207, dando inicio a lo que sería MI DOMINGO Viviendo al límite.
Llegue a mi destino a las 10:30 GMT + 1. Viladecans, allí estaba mi enamorada. Intercambiamos palabras, saludé al perro, hablamos un poco más y nos dirigimos al coche. Porque nuestro objetivo final era ir a la playa. Le pregunté en dos ocasiones “por aquí o por allí”, en aras de no perderme. Felizmente encontramos sitio para aparcar rápidamente.
(Así vamos nosotros a la playa, bien fresquitos)
Una vez en la playa, extendimos nuestras toallas. Primero yo extendí la mía y Laura me ayudó, y luego, yo le ayudé con la suya. La colaboración es clave en cualquier relación que se precie. Y ella siempre me ayuda, siempre está ahí. La mañana transcurría con normalidad, hablábamos, jugábamos a las raquetas y yo comenzaba a quemarme, haciendo caso omiso de las indicaciones de mi novia, que tiene una cultura australiana respecto a la protección solar.
Hasta aquí no dejaría de ser una de esas entradas en las que se explican cosas sin sustancia o sentido. Pero esta entrada como todas las buenas películas tiene un clímax, un punto de ebullición, un momento GANAPAGANO. Allá vamos.
Yo deseaba bañarme, pero no encontraba el momento idóneo, al poco de llegar a la playa, metí la pezuña en el agua, y comprobé con tristeza que la temperatura no superaba los 26 grados Celsius, que todos deseamos cuando nos bañamos en playas del mundo.
Pues estaba yo en ese momento, cuando decidí dar rienda suelta a ese sentimiento, cuando de repente escuchamos “ese de ahí es famoso”. Yo que soy como la rana Gustavo decidí indagar y tratar de averiguar quién era. Y sí, lectores, ví que era Javier Mascherano, jugador del FCBarcelona. Que estaba pasando el día con su mujer y sus dos adorables niñas.
En ese momento pasaron muchas cosas por mi cabeza. Sacarme una foto con él, coger un balón y tratar de humillarle haciéndole un caño, hablarle con acento argentino y preguntarle por el asado que se iba a comer, decirle que las milanesas son filetes rebozados etc…
Pero finalmente no hice nada, disfruté de la playa con mi chica, de vez en cuando comentábamos cosas de Mascherano, y le mirábamos como se mira a gente famosa en la distancia.
Pero ohhhhhh destino ohhhhhhh fatum inmisericorde que guías nuestras vidas. En el momento que iba a darme el que sería el segundo baño del día coincidió con un estornudo de Javier Mascherano. Y quiso el destino que yo en ese momento me encontrase justo a su lado. Él estornudo, y yo inmediatamente le dije JESUS, él me miro y me dijo gracias. Yo le dediqué una sonrisa, y le hice una reverencia japonesa. Acto seguido me bañé. Utilicé mi estilo crol, combinado con mi estilo braza, para quitarme el frio. Instantes después cuando volvía a la toalla con mi novia, Mascherano me miro y yo a él. Y pensé de repente que las pequeñas amistades surgen así. Javier un saludo desde Rubí.
La jornada playera acabó sobre las 17 horas. Recogimos nuestras cosas, y Laura y yo pensamos en cuando volver a la playa. Somos muy de Playa.


sin duda el jefesito pensó que gente como tú ya no quedan.
ResponderEliminarel tipo se quedó prendado de tu generosidad y sin duda de tus abdominales.
ResponderEliminarse te olvidó comentar el gran "patadón" de su mujer...
ResponderEliminarHECTOR
ResponderEliminarllegaste a tener una erección?
en la playa a los machos nos pasan estas cosas.
Gran historia
ResponderEliminarsin duda javier apresio la generosidad que tuviste al no interrumpirle la salida en familia y al desirle jesus creo que se asombro mucho lose porque soy argentina y esas cosas aca no pasan si ubiese pasado aca lo ubiesen molestado pero gente como vos ya no hay te felisito de corazon
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