Hoy atendía a una persona en mi nuevo puesto de responsabilidad dentro de la corporación municipal.
Una de las preguntas que le debo plantear es el salario por el cual está dispuesto a trabajar. El hombre, sin ningún tipo de formación y con una experiencia laboral relacionada con el mundo de la construcción , me ha dicho 2.500€. Estaba hasta la polla, lleva parado desde el 2008, y no tenía ánimo de nada. Tenía esa mirada triste. Una mirada contenida. Como esas que tienen en las películas cuando el protagonista lo pierde todo, pero tiene que luchar para conseguir una venganza un anhelo o una ilusión, o simplemente reconquistar al amor perdido
Cuando ya estábamos finalizando le han llamado al teléfono. Hoy en día no se respeta nada ni nadie. Y a pesar de que voy como un pincel al laburo, el tipo ha respondido. Pero ha merecido la pena. No he sabido quien le llamaba. Pero le ha cambiado la cara. Se ha iluminado. Y joder momentos como ese te hacen pensar que no todo está perdido.
Creo que no soy el único. Creo que todo el mundo, digamos lo que digamos, nos pasamos la vida buscando una trinchera en la que refugiarnos de las bombas que nos van cayendo por el camino. Trincheras hay muchas, de muchos colores, tamaños y formas. La persona que he conocido hoy estaba parado, con fantasias de 2.500€ y con miradas como la Steve Mcqueen. Pero tenía su trinchera. Y seguía luchando. Antes de irse le he dicho, que dentro de muy poco ganará esos 2.500. Los dos sabíamos que era una puta mentira, pero lo hemos gozado.
Y he pensado que hay trincheras de día, de noche, de minutos y de años. Hay trincheras de abrazos, de besos, de sábanas y pieles que se necesitan. Hay trincheras que evocan el anhelo de recibir el beso de la protagonista. Ese que todos esperamos.
Trincheras, en las que para seguir sintiendo por momentos el cálido refugio.
Pero no debemos olvidar, que fuera siguen cayendo bombas…El que siembra en invierno, recoge en primavera. Y Enero ya muere, pronto comenzará a hacer calor
Joder, quien escribe estas cosas tan bonitas!!!
ResponderEliminarEso sí, la próxima vez no le mientas.....2500€!!!
Este hombre del que hablo trabajo en aquella España en la que cualquiera ganaba dinero en la construcción. En la que regalaban embutidos ibéricos por la calle.
ResponderEliminarSoy el autor de la entrada. Me apellido casero, y cualquier persona que me conozca sabe donde nací.
Ahora sé como se sintió Rihanna cuando escribió "The only girl in the world"
ResponderEliminarFebrero
ResponderEliminar