Él, jugador del komotu, le preguntó cuál sería el mejor regalo que podría hacerle. Ella, soñadora, le dijo que un jardín inmenso. Al tiempo le entregó las llaves de una torre en lo más alto de Rubí, con vistas al barrio de Can Fatjó, con un jardín inmenso, lleno de flores, sin piscina, sólo jardín. Tal y como ella había pedido
Él murió, pero los jardineros siguen puntualmente cuidando el jardín, aunque ella ya no quiera subir allí. Aunque se quede en casa, en Barcelona, sin salir a la calle, hablando con Mario, su admirador secreto imaginario.
Luego llama a la radio y canta canciones. Una vez, antes de que decidiese equivocarse, llamó a Radio Alegría y cantó una canción. Qué coincidencia.
No hicimos nada. Dormir, comer, pasear, soñar tumbados al sol, ver la lluvia, oir el mar, pasear en la cama, leer, mirar la tele, ... Querernos, que ya es bastante.
Hay una mujer
Que camina con los gestos por los que yo un día daré
Mi vida o lo que tenga en los bolsillos
Todo a cambio de cariño
Y sólo espero que esta vez
El destino quiera, que de alguna manera
No me toque a mi perder…
si no vas a quererme
de una vez y para siempre
mejor que ni lo intentes..."
http://
Tenemos que cambiar este puto mundo.
ResponderEliminarTodavía estriamos a tiempo
acabo de ver tus mails hector, y he recordado, gracias al trailer de la peli, que la he visto.
ResponderEliminarPero no la recordaba tan genial como parece
Volveré a verla
Me encanta la pelicula...
ResponderEliminarBáilame el agua
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto
Sácame de quicio, hazme sufrir...
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida
líbrame de mi estigma
Llámame tonto.
Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora.
No me arrastres
No me asustes
Vete lejos...pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Toca mis ojos
Nota la textura del calor
¿Por cuánto te vendes?
Píllate los dedos
Y deja que te invite a un café.
Caliente claro
Y sin azucar... sin aliento