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Mayara Rodrigues Tavares tiene 17 años y vive en Santa Cruz, en esa zona de Río de Janeiro que nada tiene de ciudad maravillosa. La breve fama le ha llegado por detrás. Se la debe a su segunda cara, allí donde la espalda pierde el nombre. Quedará en la memoria asociada a una imagen: la del presidente de EEUU, Barack Obama, diseccionándola con su mirada al verla pasar, mientras su colega francés, Nicolas Sarkozy, más efusivo ante el estímulo visual, estira el cuello como un cisne para tener una mejor panorámica. Todo por un trasero. O, mejor dicho, dos presidentes tras Eros.
«Gracias a Dios que Berlusconi no estaba cerca suyo»
jajajja pobre Berlusconi, seguro que debe de estar en casa llorando, y planeando una fiesta a lo grande
ResponderEliminargrande Obama
en la segunda foto parece que obama está resoplando jejejeje
ResponderEliminaren realidad la secuencia es al reves,
ResponderEliminarel tio va bajando diciendo uuuuu y luego le dice JACAAAAAAAAAA!!!!!!!!