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6 de febrero de 2009

Crucigrama nominativo

Siempre, y cuando digo siempre es siempre. Siempre una vez más, he profesado una admiración reverencial por los crucigramistas. Sus creaciones, exactas y complejas como los sonetos de cualquier poeta, reducen. Cosa que se me antoja complicada por la falta de costumbre.


El crucigramista tiene algo de poeta derrochon y a granel. A diferencia de nosotros él no puede mandar sus musas de vacaciones. Sino que ha de exprimir diariamente esa última palabra que luego decidirá si ponerla del derecho o del revés, como si fuera la manga de una parka (que cojones pasó con el tema parkas, ya por todos olvidado).


Durante las horas, (nunca comparar con los minutos que le dedico yo a nuestro glorioso Blog) en que el crucigramista prepara su creación estoy seguro que debe sentir una mezcla de emociones contradictorias. Imagino que para resolver su laberinto de palabras, elegirá un par de ellas, las más largas que se le ocurran "esternocleidomastoideo", que las utlizará como eje horizontal y vertical. O como dirían los entendidos y leidos. Ejes de ordenadas y abcisas, yo nunca lo comprendí. Es que soy de letras...


Cuantas ideas mágicas abarcará la cabeza de un crucigramista. En su cabeza se encierran; la tabla de los elementos químicos, el atlas más minucioso del planeta, las alineaciones olvidadas de los equipos de fútbol, los nombres de escritores olvidados...


Y en el silencio de esta mañana, mientras vuelvo a leer lo que he escrito, un enjambre de palabras vuelve a mi cabeza. Me susurra las palabras de lo que a continuación seguiré escribiendo.

2 comentarios:

  1. hector no se si denunciarte violas cada día nuestros cerebros, me parece increíble que ..... es que en realidad no se k me parece increíble.

    crucigramistas del mundo yo tb os adoro

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  2. Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo plazo llamado amistad. Buscaré solamente la sentencia que me obligue a seguir compartiendo.

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